Lo que es vivir.

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La vida es un instante lleno de amor

 

Desde hace tiempo que he querido hablar sobre esto. Por alguna u otra razón no había podido, hoy decidí darme tiempo para compartirlo contigo. Este es un acróstico de la palabra VIDA. El significado que le doy nace de una reflexión sobre la misma. Seguramente habrá otras mejores. Disfrutala.

V

Vivencias. Es obvio que la “v” tiene mucho que ver con lo que vivimos. Son las cosas que vivimos las que nos hacen aprender. Buenas o malas, siempre estamos aprendiendo.  Las vivencias se quedan grabadas en nuestra mente y corazón. Algunas se olvida, y dejan el aprendizaje en nuestro interior. Es en las vivencias dónde hemos conocido el mejor amor, la peor situación desagradable, la mejor sonrisa, el mayor abrazo de ternura, los mejores amigos, la mamá más bella del mundo, la partida más dolorosa,  el cansancio, el hambre… Somos un cúmulo de vivencias organizadas cronológicamente.

I

Imaginación. El humano está lleno de imaginación, es esta cualidad la que genera la creatividad, y es la creatividad la que nos ayuda a resolver todos los problemas. En cada instante nuestra mente está llena de pensamientos e ideas creativas, listas para ser manifestadas en nuestro entorno.  Los niños son muy creativos, cuando somos domesticados (estamos dentro del sistema), nuestra imaginación se vuelve mecanizada y compleja. Los estereotipos nos dicen qué pensar y que no, que imaginar y que no; la palabra pecado es tan pesada que nos aleja de una creatividad natural en el ser humano. Imagina cómo deseas tener tu vida, imagina cómo sería esa persona amorosa, imagina cómo es la casa de tus sueños, da rienda suelta a la imaginación como cuando eras niño. ¡Sueña!

D

Dar. Sí, da. Da abrazos, da amor, da caricias, da dulzura, da compresión, da apretones de manos cada día, apapacha el corazón; da sonrisas, da el dolor que traes por tu preocupación, dáselo a DIOS, no lo necesitas. Da vuelta a la hoja que tanta falta te hace. Da ese momento a solas.  Da las palabras de amor que no le has dicho a papá, da el coraje que sigues soportando en ti mismo, da las bendiciones a toda criatura que te ha ayudado en la vida, da la mejor noche de amor a tu esposa o esposo, da lo mejor de ti, que la vida se encargará de regresarte el fruto de lo que has sembrado. Y por último:

 

A

Agradecimiento. Agradece cada día por un nuevo despertar, agradece porque puedes parpadear, agradece porque puedes defecar.  Agradece en todo, hasta en lo más mínimo, incluso agradece aquello que parece asqueroso. Mira  que  la inflamación estomacal y el estreñimiento afecta el estado de ánimo.

No tienes ni idea de cuándo morirás, no sabes cuándo partirá la persona que amas, y no sabes cuándo es que te quedarás sin posesiones, sin amigos, mucho menos tienes el conocimiento del día en que te encontrarás contigo. Agradece por un instante, no lleva mucho tiempo, agradece con el corazón, dónde se siente el amor; agradece el sentimiento de sentirse amado y querido, agradece porque está DIOS contigo, agradece por tus vástagos, agradece por las palabras de bendición. Agradece porque aprendes de las malas experiencias, agradece porque no tropezaste de nuevo con la misma piedra.  Agradecer es reconocer la grandeza de otro por medio de la humildad propia. Agradece este segundo, sin él; no podrías estar aquí y ahora.

Esta palabra tan pequeña (vida) encierra un significado muy grande.  Tú, ¿Vives o sobrevives?

 

Alonso

Carta 4 – TU IDENTIDAD

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El creador hizo de su creación algo particular, bello y especial. Nada de la creación es igual. Veamos por ejemplo los animales: el ave no se compara con otra ave, solo se dedica a llevar a cabo la labor para lo cual fueron hechos.
La competitividad nos ha consumido, ahora todos queremos ser mejores que otros: mejor casa, mejor auto, mejor vestimenta etc., En esta competitividad surge la comparación, y en la comparación la imitación. Lo que yo soy se pierde por la cultura, vivimos un personaje ficticio.
Nuestra identidad se encuentra con nuestra fuente, el CREADOR. No somos un cuerpo, ocupamos un cuerpo pero no estamos aprisionados en él. El cuerpo es un medio para cumplir nuestro propósito. No somos un título andando, solo tenemos títulos que sirven para el lugar donde vivimos, cuando estemos con Él, lo menos que importará serán los diplomados acumulados, las medallas o reconocimientos.
Representamos una nacionalidad aparente, la cual no excluye; nuestra hermanandad espiritual esta separada por una etiqueta terrenal: mexicano, europeo, asiático; etc… En la fuente, no existe nada de eso. Siempre se esta con quién nos creo. Ni siquiera existe el tiempo.
Nuestra valía no está en el mundo, parece que el mundo emite un certificado de importancia, no es así. Lo que yo soy tampoco radica en un estatus social, mucho menos en las cosas materiales. Puedo tener riquezas, empero; el rico muere pobre.
Mi identidad, tu identidad, no es terrenal. Tampoco religioso, tu identidad está en lo divino.
Alonso Hernández (AH). 

Regresemos a las raíces | Lo antigüo es lo verdadero

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Hace unos días caminando sobre un famoso mercado de Guadalajara, observando la gente, escuchando el ruido, dedicándome solo a observar, a sentir.  Veía la gente pasar, traté de no emitir juicio alguno, estuve enfocado en la mera observación, calmé la mente. Al momento, llegué a un conclusión: es necesario regresar a las raíces.

 

Me di cuenta que nos hemos permitido dañar cada una de nuestras áreas ─ todas diría yo ─ Este daño fue gradual y permisible, de a poco se llegó a lo mucho. Es común escuchar del calentamiento global como un agente externo, en realidad; de externo no tiene nada,  fue una decisión que tomamos como humanidad. Desde el momento de nuestra supuesta “industrialización”, fueron encadenados eventos con consecuencias que resultan ser trágicas ahora.

 

Cuestiono a las farmacéuticas y el sistema de enseñanza en la medicina. Es estudiado el cuerpo en distintas ramas: anatomía, fisiología, histología etc. Después cada padecimiento, la enseñanza se basa en la enfermedad, la esencia es conocer el cuerpo para comprender como el cuerpo se enferma. ¿Porqué estudiar la enfermedad?, me parece que es más lógico estudiar la salud. Los médicos saben el porque enferma el cuerpo, y la educación es ciega para no enfocarse en esto. Si nuestra educación fuera consciente, diría entonces; que podemos crear hombre y mujeres con una calidad de vida real. La publicidad es engañosa, no solo se hace publicidad por dar a conocer, sino que existe el dolo y la mentira. Hace algunos meses la OMS mencionó que la carne roja es un causante del cáncer, las opiniones no se hicieron esperar, y los ideologías sobre el vegetarianismo y similares, salieron a relucir. Aún así, nuestra sociedad mexicana, con la picardía que nos caracteriza ondeó la bandera con el mansaje: “de algo nos hemos de morir”. Una consciencia clara de lo que estamos haciendo, es la clave para un cambio de vida.

 

Hay pequeños grupos sociales que están luchando por tener una alimentación orgánica, libre de cualquier herbicida o ferticida, libre de transgénicos; hay quienes dicen que son retrogradas, pues en pleno siglo XXI pareciera que regresan al tiempo de las cavernas. Analicemos un poco la situación, no es regresar a las cavernas, es tener como dioses a la tecnología. Ya no podemos vivir sin el uso del celular, le hemos dado tanta prioridad que alguien sin celular es anticuado.  ¿Hasta que punto somos dependiente de la tecnología? Poco a poco hemos matado a nuestros chamanes, nuestros hombre y mujer medicina, ya no creemos en la naturaleza y su poder, con nuestra ya famosa tecnología creemos que nuestras casas pueden soportar un gran terremoto, una fuerte lluvia, un cataclismo; la naturaleza seguramente ha de estar enojada con el hombre. Fuimos separados, y seguimos sosteniendo está separación. El dios de la tecnología, aunque en apariencia nos une, en realidad nos separa, y nos separa del entendimiento de corazón a corazón, del abrazo del cuerpo a cuerpo, sostenemos la frialdad de los cuerpos, la indiferencia, la enfermedad.

 

Nuestras raíces están maltratadas, nosotros; nos hemos hecho responsables de halar cada una de ellas, ahora veo con tristeza que están a punto de salir de la tierra para secarse y morir. Nuestros vástagos, están creciendo en un mundo enfermo, ya no podemos decirles lo que había antes, porque en este mundo enfermo será imposible llevar la memoria hacia atrás. Los niños ya no tienen ilusiones con pureza, aquella pureza ha sido manchada y cada día crece la herida.

 

Regresemos a lo que en verdad somos, un ser humano que es puro, bello, saludable. Estamos llenos de creencias que nos limitan para brillar, creencias propias del mundo, y que no precisamente son de bien. Nos enfocamos en nuestro exterior, y no somos enseñados para enfocarnos en nuestro interior. Nuestros estándares son casi inalcanzables, el concepto de éxito es erróneo, o por lo menos lo que dicen que es éxito se basa en una casa cara, un auto de lujo y vestir de traje… Olvidamos al prójimo, apoyamos por encima, no ha profundidad. Ya no cultivamos valores, solo reproducimos aquellos que ya están,  desde hace tiempo que no nos ocupa el tema de los valores.

 

Por favor, regresemos a nuestras raíces, el tiempo no se acaba, porque simplemente no existe, el tiempo nos consume por creemos en él. Somos libres, atrapados en una ironía de la esclavitud.  Aludimos a una libertad falsa, porque no podemos salir de nuestros propios pensamientos. Regresemos a nuestras raíces, el primer paso: nuestra voluntad.

 

Alonso Hernández (AH). 

Las etiquetas que aíslan

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Últimamente, conforme voy aprendiendo, me doy cuenta lo que representa las etiquetas para nosotros. Ha llegado un punto en el que me ha molestado las etiquetas, y también – porque es así – me he cachado etiquetando a las personas y cosas.  Fuimos enseñados para clasificar, por un lado tenemos lo que es bueno y lo que es malo,  lo dulce y lo amargo; somos tan clasificadores que el mismo planeta se encuentra dividido por continentes. ¿Hasta qué punto es bueno la división? Me parece que la división no es tan buena – y aquí es dónde etiqueto nuevamente – dividir obviamente separa, nuestras culturas no son únicas, y han hecho que la percepción de “bueno” y “malo” un cambio drástico. Aquí surge lo que para unos es relativo, y todo es relativo.

No es lo mismo dividir que multiplicar, el planeta no se multiplicó en continentes, se dividió en continentes. Cada uno con su propia estructura, leyes  y ademanes. Más que humanos representamos lo que es un asiático, un americano, un mexicano etc., la esencia propia del humano se ha perdido, no reina la paz y el amor, reina aquello que está de moda, lo que el resto piensa que está bien o que está mal. Las etiquetas tienen un papel importante en la vida, nos movemos sobre ellas todos los días, y elegimos de igual manera. Vamos más allá, el juicio; el cual también ayuda a separar, y en una visión más profunda, nos da a conocer percepciones que dañan. Si enjuiciamos a una persona como mentirosa, seguramente desconfiaremos de ella en todo momento, aunque nunca nos hayan mentido, para nosotros es así. Solo por el juicio y la etiqueta.  ¿Cuántas veces hemos enjuiciado o catalogado nuestro prójimo?  ¿Cuántas veces nos hemos movido a partir del juicio y no de lo que verdaderamente es?

La mente es un factor determinante en este hecho, es en ella dónde nace la percepción a partir del juicio, se maquilan pensamientos de aquello que esperamos o que creemos, que debería ser; imaginamos las escenas tal y como las deseamos. Cuando es el momento de la realidad, ésta difiere mucho con aquello que pensamos que sería. ¿Duele? Claro que sí, y duele no por el hecho, nace el dolor a partir de la percepción. Creamos, somos co – creadores, y lo hacemos por medio de nuestros pensamientos, tenemos intrínsecamente la energía creadora. Hago alusión de este tema porque cada vez que creamos percepciones creamos ilusiones, y entonces tenemos el hombre y la mujer que siempre viven de ellas. ¿Qué deberíamos de hacer? Primero, creo; estar consciente del hecho, sí; consciente de las etiquetas y juicios que creamos, y no solo a los demás, también a nosotros mismos. Este es el primer paso para dar el cambio. Es un proceso difícil porque el mismo sistema nos absorbe. Después hemos de dejar este hábito, vaciar nuestra mente. Cada vez que socializamos tratamos con personas,  las cuales tienen cualidades, sentimientos, ideas etc., es decir; tienen un gran valor. Cada etiqueta, cada juicio, hacen que ese gran valor se vea degradado. Pensar en esto, y tratar de vaciar la mente, dejarla sin conceptos, sin formas; de esta manera, a mi parecer no podrá emitir juicio, etiqueta, no habrá percepciones, nada.

En la Biblia encontramos el ejemplo de Jesús con la mujer adultera, llega está mujer acusada de adulterio, y aunque en Jesús encontramos toda la divinidad, no emitió juicio alguno sobre ella, las palabras de Él fueron bastas en: “¿Hay alguien que te ha enjuiciado? Ella respondió: No. Entonces  yo tampoco, vete y no peques más” . Es un ejemplo bastante claro y con una gran profundidad. ¿Cual es la razón del ser humano para etiquetar y enjuiciar? La cultura es un detonante primario, después el circulo familiar, y por último el propio ser humano. Actualmente, existen autores que ayudan en este proceso para salir de la “domesticación”. Al final, todo se reduce a una simple decisión, la decisión del cambio. De un nuevo amanecer.

Nathan.

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Lo que para ti es Éxito

Hemos escuchado mucho esta palabra, viene desde generaciones y generaciones. Se han escrito muchos libros, formulas y supuestos sobre el camino al éxito. Hay iconos que nos hablan de este tema, sus conferencias son grandes; e incluso han citado paso a paso el camino al éxito.

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La pregunta nace: ¿qué es el éxito? En mi percepción diré que no tengo respuesta a dicha pregunta. Lo que para mi es éxito, para ti quizás no lo sea.  Hay quienes relacionan el éxito con la material, otros con lo emocional; en realidad, no importa. Sea cual sea tu definición, lo importante es que no te detengas. En el caminar habrá muchos obstáculos, y la desesperanza y frustración llegarán, no te detengas. ¿Te caíste? Levántate y sigue caminando, ¿fallaste?, ¿importa haber fallado?; aprende y sigue caminando !eres humano¡ no eres perfecto. ¿Se burlan de ti? ¿Acaso tu valía está en los comentarios de los demás? ¿Estás cansado ? !Sigue caminando¡ ¿No estás en el primer lugar? dime, ¿hay problema si estás en el cuarto? ¿a quién le importa? ¡sigue caminando!

Deja atrás la ilusión, la vida no es bella ni sencilla, deja de creer en los comerciales sensacionalistas; bajar de peso involucra esfuerzo y dedicación; la vida no son palomitas al horno de microondas, las cosas cuestan sudor, dolor y lágrimas. Claro, tampoco veas esto como algo fatalista, la actitud positiva hace mucho en este escenario. No pierdas de vista el objetivo, enfocate en lo que deseas. ¿Importan las creencias? Es un definitivo sí. Porque actuarás conforme a ellas. Deja de competir. Que tu éxito no se basa en lo que tiene el otro. Cada uno de nosotros es distinto, así nació, así es; y está bien, no pasa nada. Vive el personaje que eres, con todas sus virtudes y defectos, no imites a nadie para que tu mismo no te olvides de ti. Al diablo con la competencia, eso daña; clasifica, aísla a las personas. Tu tiendes dones y talentos que nadie en el universo los maneja como tu lo haces. Lanza a la basura esas creencias estúpidas: “éxito es tener una libertad financiera”, “éxito es encontrar tu media naranja”, “debes de ser famoso”, “anhelo el día en el que  el mundo conocerá de mi”… ¡Pamplinas! ¡Habladurías!

Alguien dejo su empleo de oficina de 20 años para ir a cuidar bosques… !como le aplaudí! Fantástico. Hermoso. El éxito te causará felicidad, no agonía. Hay quienes dicen alcanzar un éxito, después se preguntan: ¿Ahora qué? ¿que sigue? Tan vacío como siempre… Ahora me atreveré a dar mi propia definición: éxito es aquello que te hace feliz. Nadie te podrá quitar eso, nadie te juzgará, es tuyo, y nadie te lo puede negar. Abraza esto que se llama vida, lucha por lo que deseas, ama en cada momento; aprende a ser como el agua que se amolda a cada recipiente, hay que moldearse para el presente, en el ahora. No importa cuanto te equivoques, no importa cuanto falles, mucho menos cuanto llores, no importa si te dicen que no puedes; manda al carajo todo eso. ¿Tienes piernas? ¡Camina!, ¿Tienes brazos? ¡Lucha! ¿Tienes boca? ¡Grita que estás vivo! Y aunque no tuvieras nada, aunque estuvieras incapacitado, ¡no importa! ¡arrástrate! ¡haz algo!, no importa qué, no importa cómo; ¡solo hazlo!

Nathan. 

 

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¿Quién tiene el poder?

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Esta publicación nace como resultado de una experiencia que hace poco tuve. En algún momento en el cual estuve triste, dónde mi mundo era un poco grisáceo, elegí buscar videos que pudiera subir mi estado de ánimo. Y como por obra de magia, encontré uno que me hizo reflexionar. No fue la persona, no fue la música; fue la frase.

Todos tenemos situaciones tristes y amargas, eso nos es claro. Y en estas situaciones estamos sumergidos en nuestro propio mundo, por eso es requerido un tercero para que nos haga ver, aquello que en ese momento no podemos ver. La frase que me hizo reflexionar fue: ¿a quién le das tu poder?  ¡Wao! Es la típica frase que hace cimbrar todo tu interior. Me di cuenta que mi poder lo estaba dando a la tristeza y al papel de víctima. Y como bala recién escupida, mi estado de ánimo cambio. Entró en mi una nueva consciencia.  Todos tenemos el poder de cambio y de ser nuevas y mejores personas, sin embargo, delegamos nuestro poder a:

  • los vicios
  • la tristeza
  • el papel de víctima
  • la pareja
  • el ego
  • cualquier otro individuo…

Aquí hay algo muy importante, por eso lo dejé en negritas, el ego. Resulta ser, que al ego le gusta vivir de los recuerdos, o mejor dicho; la vida del ego depende de los recuerdos. Es está partecita la que nos hace sufrir demás. Imaginemos que estamos tristes por alguna situación, será pues, el ego quien traiga a nuestra memoria aquella situación por la que pasamos hace cinco años. Recordar ciertamente es volver a vivir, más recordar no implica que la nueva vivencia (que de por sí se trajo del pasado) nos ayude a ser mejores personas. Y entonces el vaso se llena de agua, y estamos al punto del desborde. ¿Somos mejores si recordamos? Claro que no. Hay que prestar demasiada atención al ego, porque desea fregarnos la vida. El poder de nuestras vidas se lo damos al el (sin acento para no hacerlo crecer). Cuando nos comparamos con otros, cuando tenemos envidias, cuando deseamos tener mejores cosas que el otro, cuando no ayudamos y sabemos que tenemos los recursos para ayudar, cuando nos quedamos callados porque no deseamos emitir un perdón, cuando queremos primero ser perdonados antes que perdonar, cuando y cuando….. Ese, precisamente; ese es el problema, y es necesario verlo de esta manera, como un problema. Otorgamos demasiado poder al ego.

Al leer mis palabras, más de alguno tendrá en su mente una defensiva, ¿la defensiva eres tu? o, ¿es el ego que trata de defenderse? En los momentos difíciles de la vida hay que estar atento de uno mismo. Observar y preguntarse, ¿quién tiene el poder? ¿quién? La cuestión de recordar trae consigo un desenfoque del presente, de este momento. Entonces vivimos por algunos instantes en el pasado, y si nos ponemos a fantasear viviremos en el futuro. Ninguno de los dos, son estados naturales del humano. Hemos de vivir siempre en el presente, y aunque ya te sabes esta frase, la escribiré una vez más: es importante el aquí y el ahora. En una próxima publicación quisiera hablar más sobre el tema.

Y tú, ¿a quién le das tu poder?

Nathan.

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Inequidad, las posibilidades extremas.

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De manera periódica estaré haciendo a una critica a distintas ilustraciones que he encontrado en Facebook, debido a que; no encuentro los derechos de autor correspondientes a las imágenes, me he permitido suponer que pueden ser usadas de manera libre. Si por alguna razón conoces que no es así, dímelo por favor.

La imagen puede hablar por sí sola. Cuando nacemos, inmediatamente competimos. Y está competencia se lleva en primer lugar por nuestros padres, pues son ellos quienes procuran darte un buen hospital y un buen trato, la mejor de las ropas y demás; podrías decir que esto es más que un acto de amor, lo cual es cierto; sin embargo si miramos un poco más allá de esto, observamos que nuestros padres están compitiendo con otros padres. Nacimos en un mundo lleno de particiones, quien tiene el suficiente dinero puede pagar un buen lugar, y sabemos que el buen trato de igual manera se puede comprar. Pareciera entonces, que aquellos que son adinerados pueden tener un mejor futuro. La imagen representa el claro ejemplo con respecto a la “comodidad” para conseguir las cosas con el dinero justo. El escenario es totalmente distinto para aquellos que no tienen lo suficiente económicamente hablando.

¿Qué podríamos hacer? Es inegable que todo este enrollo tiene que ver con el ambiente político y el sistema económico en el cual estamos inmersos.  Habría entonces que cambiar la consciencia, y esta se puede cambiar, a mi parecer; desde dos áreas, la primera de ellas: el hogar, y la segunda, la educación. El hogar porque es el primer circulo social dónde nos formamos como individuos.  La mentalidad del niño será la réplica casi exacta de los padres. Esta mentalidad estará formada de las experiencias buenas y malas que tenga de papá y mamá, y además; las conclusiones que él mismo obtenga. Si los padres tienen una mentalidad de pobreza, seguramente el hijo presentará el mismo patrón. Frases como: la vida es difícil y tienes que trabajar duro para conseguir lo que quieres, influyen en la creación de un meta modelo de experiencias, en dónde la dificultad debe estar siempre presente. En realidad esto no es así, y claro está que la vida tampoco es un cuento de hadas.  Si al hijo se le enseñase a ser organizado, guardar el enfoque, y tener persistencia en las cosas que haga, el modelo de experiencias sería distinto. Ejemplos como éste hay muchos. No es mi plan describir cada uno de ellos, y sí es mi plan dejarte con un poco de razonamiento.

Y en el segundo punto se encuentra la educación, que ahora es una educación creada para competir. No es una educación para incrementar las habilidades de las personas. Es un sistema para abastecer el propio sistema industrializado que hemos creado. Los países crean nuevas carreras para alimentar las nuevas tecnologías, las nuevas enfermedades etc., es más importante un diez de calificación que un buen aprendizaje. Nos reímos con las imágenes en dónde los alumnos copian los exámenes, nos parece un nerd aquella persona seria y enfocada al estudio. Se premia al que esta en el cuadro de honor, y se olvida aquel que sabe expresar su arte. Sostenemos al profesor que va a dar clases por un salario y no, por la intención de generar nuevas y mejores personas. La educación, una educación patriarcal, como lo dice el buen Alejandro Naranjo; está en nuestro sistema, que a mi parecer, pronto; en algunos años más esta educación morirá. Entonces pues, decía; tiene más valor el título de una universidad con renombre versus el título de alguien que en verdad aprendió. No es el capitalismo el culpable, no es el presidente, mucho menos Dios; es la carencia de consciencia de nuestros principales gobernadores. Abogo porqué, poco a poco esta consciencia fluya, el tiempo ya es otro, y la mentalidad de a poco, se irá renovando.

Hasta una próxima critica, claro, constructiva.

Nathan.

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Soy un ser humano

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Últimamente he tenido conclusiones personales sobre ciertas conductas que tengo. El hecho de estudiar psicología me ha ayudado a “cacharme” en mis hábitos mentales. Ha sido una experiencia un tanto agría, y es así cuando en mí, existen una mezcolanza de sentimientos. Es como si pusiéramos en una licuadora el amor, el odio, la esperanza, la fe, y agregamos una pizca de maldad. Podría decir que he tenido altas y bajas, en algunas ocasiones he pedido perdón, en otras he deseado que me pidan perdón. A veces quisiera solo sea presto a la escucha.

Por favor, no juzgues a este escritor con algún síndrome o trastorno. El punto al cual deseo llevarte es la delicia de ser un Ser Humano. En algunas veces “metemos las cuatro patas”, nos sentimos mal y deseamos una máquina del tiempo para regresar al pasado y cambiar aquello que hicimos mal. En otras ocasiones estamos de maravilla, el sol es hermoso, la luna esta increíble, el café con los amigos es el mejor que has probado durante todo este tiempo; la pareja es amorosa, todo es color de rosa…

Vivimos en una dualidad, estamos en un mundo donde se permiten las percepciones, y son éstas las que causan dolor, es decir; no es el hecho, es la interpretación del hecho. Hay algo magnífico en todo este escenario, como seres humanos siempre, de alguna u otra forma, salimos adelante. Hemos resuelto los problemas conforme a nuestro conocimiento y experiencias. Tu mismo te has reído de aquellos problemas que, en aquel entonces; eran imposible de resolver. ─ Y no me digas que no ─.

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Es está dualidad la que nos hace ser humanos, somos los únicos que podemos sentir varios sentimientos al mismo tiempo. También somos los únicos que podemos hacer grandes cosas y cambios antes las tempestades. Sentimos aquella empatía social, damos sin reservas cuando el corazón se encuentra presto. Somos bellos no por nuestra apariencia, sí por nuestra esencia. Cada uno de nosotros somos irrepetibles, y aunque haya gemelos, aún ellos son totalmente distintos. Aprendemos sobre el error, y cuando no es así; nos permitimos volver a vivir la experiencia.

Sabemos lo que es el amor porque lo hemos vivido, y olvidamos qué cuando aprendemos lo bueno, forzosamente debemos conocer también lo contrario. Si hoy nos toca vivir el amor, llegará el día cuando llegue el desamor, si ahora te encuentras rodeado de amistades, llegará el momento de la soledad. Y como no ser de esta manera, si necesitamos conocer de todo, porque el Universo, el mundo es muy grande, y tiene para cada uno de nosotros las experiencias que cada cual necesita.

Somos grandes como seres humanos, y no lo digo como una expresión que implique una comparación con el Creador. Más bien, como aquel ser humano que tiene la grandeza de vivir de manera original y peculiar cada una de sus experiencias. Todas ellas, nos nutren y hacen de nosotros mejores personas.

¿Te gustaría soltar la toalla? ¿Echar todo a la borda y rendirte? Todos hemos pasado por eso alguna vez, y nadie puede ayudar a alguien que se ha rendido. Quien tiene el coraje para salir adelante, se dará cuenta que no pasó nada con lo ocurrido, solo fue incrementado su aprendizaje, nos convertimos en personas más fuertes por cada prueba superada, emocionalmente somos más estables y comprendemos un poco más aquello que llamamos vida.

Es bello estar en dicha experiencia. Soy un ser humano que no es perfecto, si perfectible; que andando de aquí a allá, somos mejores cada día. No todo está perdido, y aunque haya penumbra; no estará para siempre, llegará el momento en el la luz aparecerá y toda aquella oscuridad se irá. Los ancianos imaginan en el horizonte todo lo que han vivido, en medio de un gran suspiro exclaman: que corta es la vida.

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Nathan. 

Renacer

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Cada día morimos, cada día renacemos.
Morimos cuando somos conscientes de aquello que nos ocurre, cuando detectamos aquella actitud que nos hace retroceder o estancarnos. Morimos porque “aquello” ha representado un obstáculo para ver nuestra propia luz.
Renacemos cuando estamos dispuestos al cambio y acción. Aquel que evoca la verdad y que trae como consecuencia paz y luz a nuestra vida. Renacemos en el momento que tomamos la decisión para dar un giro completo. Renacemos porque estamos dispuestos a dejar el pasado, para vivir en un presente; aquí y ahora.
Tienes el potencial para dar el mejor de los renacimientos, para renacer una y otra vez. Aprendes cada vez que renaces, y esto es así porque para renacer hay que morir. La muerte no es el final, solo es la puerta para un nuevo estado de vida. La oruga muere para convertirse en mariposa. Muere, es decir; se transforma, solo cuando esta lista, solo cuando ha decidido que es su tiempo. Y esta dispuesta a una transformación completa, no llora por lo que dejará, se alegra por lo que será: un bello insecto con grandes alas, ya no estará en el suelo; ahora los cielos forman parte de su vida.
Renace cada día sin el temor de lo que sucederá. Vive lo que eres ahora, justo en este momento.
Nathan. 
Lo que escribo es un recordatorio entre almas.

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Quisiera que no fuera así …

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El tren ligero ya iba en curso, observaba sus grandes manos; las apretujaba como si tuviera la nuez más dura del mundo. Estaban cenizas y resecas. Su cuerpo era grande y su rostro reflejaba la entrada de la pubertad, una combinación de un cuerpo squalido con ancha espalda. Seguramente le dolían los huesos, esas muecas reflejaban el dolor. He de calcular una edad de 14 años. Una ropa un poco gastada y sucia. El frío como que caló sus huesos, de su mochila sacó una sudadera gris, como lo reseco de su piel. Una mano masajeo el hombro derecho, en mi mente dije: – es el cansancio con el frío de la ciudad.

¿Porqué?, esa fue la pregunta que nació en mi corazón. Un adolescente ya trabajaba en tareas pesadas, con dolor de huesos y frío, con manos adoloridas y cargando en su mochila el instrumentaje propio de un albañil. Solo. Mirando en ocasiones al piso, en otras como si perdiera la vista. Aunque estaba sentado a su costado izquierdo, no se percató de las miradas por su ensimismamiento.

La voz del tren avisa el arribo de la estación, de la puerta entra una anciana flaca, con la piel colgante y con sus huesos prominentes, ojos hundidos, sin pestañas; con un rebozo, zapatos viejos. Sus ojos vieron hacia los míos.

– Tome asiento por favor – le dije.

Ahora tenía en escena a dos personajes distintos, el primero; representando la juventud dolida y esforzada, seguramente este chico tenía labores pesadas porque la necesidad lo arrastraba. En mis suposiciones estarían: la falta de padre o de madre, violencia en casa, abandono, no sé… Después, veía la vejez que reflejaba la juventud olvidada. La anciana se quedó dormida casi al instante, el arrullo del tren fue basto para tal tarea.

Algunas cosas nos entristecerán, es necesario recordar que es un aprendizaje

Nunca he estado a favor de que los niños y adolescentes trabajen como un adulto. Al niño se le roba la infancia como vil lobo que va hacia la oveja. Es obligado a madurar antes de tiempo, cuando no comprende lo que pasa, cuando desea seguir dibujando en el pensamiento los mundos de colores; donde no existe la palabra preocupación, ahora se convertirá en lo principal de la vida. El niño no está obligado a ser un adulto. Conozco muchos adultos con corazón de niño, viven su esencia.  ¿Por qué? es la pregunta que hice en mí. Alguna vez una persona me dijo: porque alguien tiene que hacerlo. Seguiría preguntando, ¿por qué? No arrebatemos la infancia de los niños. No olvidemos la vejez de aquellos que algún día lo dieron todo. Ayuda siempre la benevolencia en todo su esplendor. Las palabras de aliento y ánimo dan fortaleza al desvalido.

Justo ayer vi la pelicula de “El principito”, aunque ya había leído el libro, retumbó en mi la frase:

Las cosas verdaderas sólo pueden verse con el corazón.

No me duele ver lo que ocurre con, o en otras personas. Me duele darme cuenta que nuestro corazón no está preparado para dar de una manera desinteresada. Me duele ver que el corazón del hombre contiene desasosiego, preocupados por mil y unas cosas, como hormigas vamos hacia nuestros labores cada día, mecanizados; fríos. Olvidando a los demás.  Pareciera que los padres de este niño no estuvieran (quizás es así). Es como si requiriera aprender a muy corta edad lo que es preocuparse por la vida. Nuestra ingenuidad, esa ingenuidad del corazón se ha perdido. ¡Que todos sean felices! Ese fue el deseo de una persona que vive en la calle, en el día de su cumpleaños. Bien podía emitir la necesidad de hogar, cobijo o alimento. Su corazón reclamo la felicidad para todos. Vaya lección es esta: una alma que ha sufrido más que yo, tiene el corazón suficiente para pedir la felicidad mundial. No importó la situación en la que estaba, no importó lo que el resto pensará, no importó su mascota; importó más el deseo genuino de la felicidad colectiva. ¿Este es el corazón que buscaba para ser mejores personas?

El qué dirán ya no tiene importancia. Ahora, solo ahora; importa lo que hay en el corazón. Estrellas y estrellas, miles y montones de ellas, vibrando al unísono de ingenuidad.  No quisiera un mundo tan hostil para personas que apenas comienzan a vivir. No quisiera un mundo hostil para aquellos que están por dejarlo, nos han enseñado tanto… Los ancianos son un cúmulo de experiencias andando.  Veo el corazón de los hombres, aún se fijan en la recompensa de la ayuda, aunque ésta no se ofreciere. Hombre tonto.

Me duele darme cuenta que nuestro corazón no está preparado para dar de una manera desinteresada.